La “maldición del Caprice”, el mito urbano que volvió a circular en medio de la crisis política de Paraguay

La tradición señala que los presidentes paraguayos que no utilizaron el histórico Chevrolet Caprice blanco tuvieron salidas anticipadas del poder. La coincidencia volvió a ganar espacio tras la crisis de Santiago Peña, aunque no existe ninguna relación causal entre el automóvil y el destino político de los mandatarios.
Un viejo mito de la política paraguaya volvió a circular en medio de la crisis institucional que atraviesa Santiago Peña: la supuesta “maldición” del Chevrolet Caprice blanco utilizado durante décadas en ceremonias y traspasos presidenciales.
La superstición se apoya en una serie de coincidencias históricas. Desde el regreso de la democracia en 1989, varios mandatarios utilizaron el descapotable durante sus asunciones o ceremonias oficiales y completaron sus respectivos períodos presidenciales.
Entre ellos aparecen Andrés Rodríguez, Juan Carlos Wasmosy, Nicanor Duarte Frutos, Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez. El vehículo también fue utilizado durante actos oficiales en tiempos de Alfredo Stroessner.
Los presidentes que no utilizaron el Caprice
Los casos que alimentaron la leyenda fueron los de Raúl Cubas Grau y Fernando Lugo.
Cubas no utilizó el automóvil en 1998 por razones de seguridad y se trasladó en un vehículo blindado. Su gobierno terminó anticipadamente en 1999, cuando presentó su renuncia durante la crisis política conocida como el Marzo Paraguayo.
Fernando Lugo tampoco recurrió al Chevrolet Caprice durante su asunción de 2008 y eligió otro vehículo. Cuatro años después, en junio de 2012, fue destituido mediante un juicio político.
Esos dos antecedentes construyeron con los años una superstición popular alrededor del automóvil, aunque se trata solamente de una coincidencia histórica y no existe evidencia de una relación entre el uso del vehículo y la continuidad de un gobierno.

Santiago Peña tampoco usó el histórico automóvil
Santiago Peña volvió a romper la tradición durante su asunción del 15 de agosto de 2023. Para trasladarse junto a la primera dama Leticia Ocampos utilizó un Rolls-Royce Corniche II descapotable, en lugar del Chevrolet Caprice blanco.
La decisión reapareció ahora en las conversaciones y publicaciones sobre la denominada “maldición” debido a la crisis política generada alrededor del caso Ueno Bank.
Peña presentó su renuncia el jueves 5 de noviembre, pero la dimisión quedó pendiente de tratamiento después de que el Congreso no lograra completar el procedimiento por falta de cuórum. Paralelamente, el Senado avanzó con el juicio político iniciado contra el mandatario.
De esta manera, el caso de Peña volvió a alimentar la leyenda urbana alrededor del Caprice, aunque su situación institucional responde al proceso político y parlamentario en curso y no tiene relación demostrable con la elección del automóvil utilizado durante su asunción.

Un vehículo ligado a décadas de historia política
El Chevrolet Caprice es un modelo de 1967 perteneciente a la familia Abdo Benítez. Fue importado desde Brasil por Mario Abdo Benítez, padre del expresidente homónimo y entonces secretario privado de Stroessner, y durante décadas fue utilizado en desfiles y ceremonias oficiales.
Con el paso del tiempo, el descapotable terminó transformándose en uno de los símbolos informales de las ceremonias presidenciales paraguayas.
La combinación entre tradición, coincidencias políticas y salidas anticipadas de algunos mandatarios consolidó así una de las leyendas urbanas más conocidas alrededor del poder en Paraguay.
Con información de RT y Diario Hoy.
