Corralito Paraguayo: la caída de Ueno Bank sacude la economía del país vecino y genera preocupación regional

La crisis de una de las principales entidades financieras de Paraguay dejó casi tres millones de clientes afectados, importantes inversiones públicas comprometidas y protestas en Asunción. El Banco Central activó mecanismos para devolver los depósitos mientras crecen los interrogantes sobre las consecuencias para el comercio y la actividad económica.
El denominado “Corralito Paraguayo”, originado por la caída de Ueno Bank, abrió un escenario de incertidumbre financiera en el país vecino, con millones de usuarios afectados y cuestionamientos sobre el destino de importantes recursos públicos. La crisis adquiere relevancia para el Nordeste argentino por la estrecha relación económica y comercial que mantienen provincias como Misiones, Corrientes y Formosa con Paraguay.
El Banco Central del Paraguay inició el procedimiento de resolución de la entidad después de detectar que su índice de solvencia había caído por debajo del 50% del mínimo exigido.
La decisión, comunicada el martes 3 de noviembre, provocó la suspensión de los servicios bancarios habituales y dejó a aproximadamente 2,9 millones de clientes sin acceso normal a sus cuentas.
El cierre generó protestas de ahorristas en Asunción y abrió interrogantes sobre el impacto del proceso de devolución de los depósitos en la economía paraguaya.
Aunque la situación comenzó a ser identificada como un corralito, las autoridades aclararon que se trata de un procedimiento aplicado específicamente a Ueno Bank y no de una restricción general sobre todo el sistema financiero.
Millones de dólares del Estado quedaron comprometidos
Uno de los puntos más sensibles es la exposición de instituciones estatales que mantenían depósitos e inversiones en Ueno.
El Instituto de Previsión Social tiene colocados aproximadamente 355 millones de dólares en la entidad, mediante certificados de depósito y bonos financieros.
También se identificaron recursos de otros organismos públicos, entre ellos la Administración Nacional de Electricidad y la entidad binacional Itaipú.
La exposición de estos fondos despertó cuestionamientos sobre los criterios de inversión y los mecanismos de supervisión financiera.
Además, cerca de 32.000 jubilados recibían sus haberes mediante cuentas de Ueno Bank.
El IPS aseguró que los pagos continuarán normalmente y comenzó a organizar el traslado de los beneficiarios hacia otra entidad financiera.
Qué pasará con los depósitos y las operaciones comerciales
El Banco Central activó el Fondo de Garantía de Depósitos, que contempla una cobertura de hasta G. 228,3 millones por depositante y entidad.
También anunció un primer desembolso de hasta G. 10 millones y trabaja en un procedimiento para agilizar la devolución del resto de los fondos comprendidos en la garantía.
Para los clientes con depósitos superiores al límite legal, la recuperación del excedente dependerá de los activos disponibles y de los resultados de la resolución.
La interrupción de las operaciones de Ueno afecta a usuarios particulares, trabajadores y empresas que utilizaban sus servicios para realizar pagos, transferencias y cobros.
La situación también despertó preocupación en sectores productivos paraguayos.
Desde la Asociación de Mipymes advirtieron que el episodio puede perjudicar la confianza de los inversores y complicar el acceso al crédito de las pequeñas empresas.
Una crisis que también interesa al Nordeste argentino
Misiones, Corrientes y Formosa mantienen vínculos comerciales, productivos y de servicios con Paraguay, por lo que la evolución de su sistema financiero constituye un asunto de interés regional.
El funcionamiento de los medios de pago, la disponibilidad de crédito y la confianza de los operadores económicos son factores relevantes para el intercambio entre ambos países.
Sin embargo, hasta el momento no se han informado datos concluyentes que permitan atribuir a la crisis de Ueno Bank una caída específica del comercio fronterizo argentino.
La preocupación regional está relacionada con las posibles consecuencias que una interrupción prolongada de los servicios financieros pueda tener sobre empresas y consumidores paraguayos.
Renuncias y reclamos de responsabilidades
La crisis también alcanzó a las autoridades del Banco Central.
Carlos Carvallo presentó su renuncia a la presidencia de la institución después de que Santiago Peña solicitara su salida.
La Fiscalía paraguaya inició una investigación sobre las operaciones de Ueno y ordenó la detención de ocho directivos vinculados con la entidad.
Por su parte, sectores opositores anunciaron que buscarán impulsar un juicio político contra el presidente y el vicepresidente Pedro Alliana.
El Gobierno paraguayo sostiene que la situación corresponde a un banco específico y que el resto del sistema financiero mantiene su funcionamiento normal.
La evolución del “Corralito Paraguayo” dependerá ahora de la velocidad con que se restituyan los depósitos, la recuperación de los recursos estatales y la capacidad de las autoridades para sostener la confianza de ahorristas, empresas e inversores.
Para el Nordeste argentino, el desarrollo de la crisis será un factor a seguir por sus posibles repercusiones sobre la actividad económica del país vecino y los intercambios comerciales de la región.
