Edgar Nicolás Aquino recibió una pena de siete años de prisión por organizar el traslado de 19 kilos con 998 gramos de cocaína y actuar como “coche puntero” para los transportistas.
Entre las pruebas apareció un mensaje en el que proponía definir con “piedra, papel o tijera” quién debía llevar la droga por la ruta nacional 81.
El Tribunal Oral Federal N.º 1 de Salta condenó a siete años de prisión al expolicía Edgar Nicolás Aquino por organizar el traslado de casi 20 kilos de cocaína y actuar como “coche puntero” para los encargados de transportar la droga. La sentencia fue dictada el 29 de julio por las juezas Alejandra Cataldi y Gabriela Catalano y el juez Diego Matteucci.
Aquino, de 35 años, fue considerado coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas. Sus consortes de causa, Osmar Gabriel Rojas y Walter Ariel Caballero, ya habían sido condenados el 3 de septiembre de 2025 a cinco años de prisión por el mismo delito.
La investigación comenzó el 14 de marzo de 2025, cuando efectivos de Gendarmería Nacional interceptaron un Toyota Corolla sobre la ruta provincial 35, a la altura de Joaquín V. González, en el sur de Salta. El vehículo era conducido por Rojas, quien viajaba acompañado por Caballero.
Durante el control, los agentes percibieron un fuerte olor a combustible y detectaron que algunos tornillos del automóvil presentaban señales de haber sido removidos. Con intervención de la Fiscalía, realizaron una inspección más profunda y encontraron 29 paquetes de cocaína ocultos dentro del tanque.
La droga pesó 19 kilos con 998 gramos y tenía una pureza del 72%. Según la estimación del Ministerio Público Fiscal, el cargamento permitía obtener alrededor de 145.319 dosis.
Rojas y Caballero fueron detenidos en el lugar. Los investigadores secuestraron además cuatro teléfonos celulares, cuyo análisis permitió reconstruir la planificación del viaje y establecer que los acusados habían partido desde Tartagal con destino a Chaco.
Las comunicaciones extraídas de esos dispositivos llevaron hasta Aquino, quien fue detenido el 10 de octubre de 2025. Durante el juicio, negó haber integrado una organización narcocriminal y sostuvo que desconocía la existencia de la cocaína.
El acusado declaró que había trabajado como policía en la provincia de Chaco antes de dedicarse a la comercialización de productos de peluquería, cosmética, perfumería y electrodomésticos. También reconoció que conocía a Rojas y Caballero y afirmó que viajaba ocasionalmente a Salta para cruzar la frontera y comprar mercadería en Bolivia.
La Fiscalía consideró que esa versión era incompatible con los mensajes, los registros de ubicación, los pagos documentados y las coincidencias detectadas en los desplazamientos de los tres acusados.
El 7 de marzo, una semana antes del procedimiento, Aquino le escribió a Caballero: “Preparate, mañana viajás”. Tres días después envió una instrucción similar a Rojas. La pesquisa también estableció que los tres se alojaron entre el 11 y el 14 de marzo en un mismo hotel de Orán, aunque en habitaciones diferentes.
Uno de los intercambios considerados centrales por la acusación ocurrió el 12 de marzo. Caballero preguntó cuándo saldrían y con quién viajaría, y Aquino respondió que iría con “Icardi”, apodo con el que se referían a Rojas.
Más tarde, ante una nueva consulta sobre la organización del recorrido, Aquino escribió: “Mañana hacemos piedra, papel o tijera para ver quién va por la 81 con cosas”.
Para la Fiscalía, la palabra “cosas” hacía referencia a la cocaína y el juego sería utilizado para decidir quién debía asumir directamente el traslado del cargamento por la ruta nacional 81.
Finalmente, Rojas y Caballero viajaron en el Toyota Corolla que llevaba la droga, mientras Aquino circuló por delante en otro vehículo. De acuerdo con la acusación aceptada por el tribunal, cumplió la función de advertir sobre controles policiales y posibles obstáculos en el camino.
Los dos automóviles realizaron un trayecto similar por Pichanal, General Pizarro, Las Lajitas y Joaquín V. González. Cuando el Corolla fue interceptado por Gendarmería, Aquino continuó su marcha, pero luego llamó diez veces a Caballero sin obtener respuesta.
El Ministerio Público Fiscal presentó además informes de geolocalización, comprobantes de pagos realizados por Aquino a los otros acusados, antecedentes de viajes anteriores e inconsistencias en registros migratorios.
Peritos y analistas criminales declararon que existía una comunicación intensa entre los tres hombres y que los mensajes contenían referencias a los recorridos, el acondicionamiento de la carga, las rutas utilizadas y los puestos de control.
El tribunal rechazó los planteos de la defensa y concluyó que Aquino tuvo una intervención esencial en la planificación y ejecución del traslado, aunque procuró no mantener contacto físico directo con la droga.