Referentes de Laguna Naineck cuestionaron la derogación de una normativa vigente desde 1994 que restringía el ingreso de bananas provenientes de zonas con plagas cuarentenarias. Advirtieron sobre posibles riesgos para los cultivos de Formosa, Salta, Jujuy y Misiones.
Productores bananeros de Laguna Naineck, en Formosa, manifestaron su preocupación por la derogación de una normativa nacional que durante más de tres décadas estableció restricciones al ingreso de bananas procedentes de países o regiones afectadas por plagas cuarentenarias.
El presidente de la filial local de la Federación Agraria Argentina, Pánfilo Ayala, señaló que la decisión dejó sin una protección fitosanitaria específica a las principales zonas productoras del país, entre ellas Formosa, Salta, Jujuy y Misiones.
Según explicó, la resolución vigente desde 1994 funcionaba como una herramienta legal destinada a reducir el riesgo de ingreso de enfermedades y plagas capaces de afectar seriamente a las plantaciones nacionales.
Entre las principales amenazas, Ayala mencionó el Fusarium Raza 4, vinculado al denominado mal de Panamá. Advirtió que la aparición de esa enfermedad podría generar pérdidas de gran magnitud y consecuencias difíciles de revertir para el sector.
El dirigente cuestionó que la antigüedad de la norma haya sido utilizada como argumento para su eliminación. “No tiene nada que ver con lo comercial, sino principalmente y fundamentalmente con la protección fitosanitaria”, sostuvo.
Ayala también reconoció que en Formosa existieron históricamente dificultades para hacer cumplir los controles previstos, una situación que los productores denunciaron en distintas oportunidades. En contraste, afirmó que en Salta y Jujuy las restricciones se aplicaban con mayor rigurosidad.
Ante el nuevo escenario, la Federación Agraria inició gestiones ante autoridades nacionales y solicitó una audiencia para conocer los fundamentos de la medida. El sector también busca que se evalúe la implementación de una nueva regulación que garantice la protección sanitaria de las plantaciones.
La preocupación de los productores se concentra en el posible ingreso de material vegetal contaminado. Por ese motivo, reclaman que la decisión sea revisada y que se restablezca una barrera fitosanitaria capaz de evitar la introducción de plagas y enfermedades que actualmente no afectan a los cultivos nacionales.