Los cinco países firmaron en Santiago un compromiso para fortalecer la cooperación en materia de seguridad, intercambio de información e inteligencia frente al avance de organizaciones criminales transnacionales.
Chile encabezó este jueves una cumbre regional de seguridad en Santiago que reunió a representantes de Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú para avanzar en una estrategia conjunta contra el crimen organizado transnacional.
El encuentro concluyó con la firma del denominado “Compromiso Regional de Santiago”, un acuerdo que busca fortalecer la coordinación entre los países participantes frente al crecimiento de redes criminales vinculadas al narcotráfico, la trata de personas, el lavado de activos y el contrabando.
La reunión contó con la participación de cancilleres, ministros de Seguridad, autoridades policiales y representantes de organismos especializados, quienes coincidieron en la necesidad de construir mecanismos permanentes de cooperación para enfrentar fenómenos delictivos que superan las fronteras nacionales.
Durante la apertura de la cumbre, el presidente de Chile, José Antonio Kast, sostuvo que el acuerdo representa el inicio de una estrategia regional con objetivos concretos y medibles en materia de seguridad.
Las autoridades remarcaron que las organizaciones criminales aprovechan las diferencias normativas y los controles fronterizos para expandir sus operaciones, por lo que consideraron indispensable una respuesta coordinada entre los Estados de la región.
Entre los principales puntos acordados figura la creación de un grupo de trabajo regional encargado de elaborar un plan de acción específico durante los próximos meses. Ese documento deberá incluir medidas verificables orientadas a fortalecer la lucha contra las estructuras delictivas transnacionales.
El acuerdo contempla además el intercambio de información entre organismos de inteligencia, fiscalías y fuerzas de seguridad, así como una mayor coordinación en materia de control fronterizo y seguimiento de operaciones financieras vinculadas al crimen organizado.
También se prevé una articulación más estrecha entre áreas técnicas como aduanas, migraciones y organismos de control económico para detectar movimientos ilícitos de personas, mercaderías y recursos financieros.
Argentina participó de la reunión a través de representantes de las áreas de Seguridad y Relaciones Exteriores del Gobierno nacional. Por su parte, Bolivia, Ecuador y Perú enviaron delegaciones ministeriales para sumarse a la iniciativa.
Uno de los temas que concentró mayor atención durante el encuentro fue la expansión de organizaciones criminales internacionales en Sudamérica, entre ellas el Tren de Aragua, señalada por diversos gobiernos como una de las principales amenazas para la seguridad regional.
Los países firmantes acordaron volver a reunirse dentro de 180 días para evaluar los avances alcanzados y analizar los resultados operativos derivados de los compromisos asumidos en Santiago.