Pucheta trabajó durante 22 años en la planta y llevó al Congreso la situación que atraviesan los exempleados tras el cierre. Padre de tres hijos, uno de ellos con discapacidad, aseguró que cobra $360.000 de fondo de desempleo y cuestionó las posibilidades de “reinventarse” en una ciudad con bajo consumo y pocas oportunidades laborales.
Un extrabajador de una fábrica textil de Corrientes expuso ante la Cámara de Diputados las consecuencias laborales, familiares y personales que, según relató, atraviesan quienes quedaron sin empleo tras el cierre de la planta.
Pucheta, de 44 años, contó que trabajó durante 22 años de manera registrada y que actualmente intenta encontrar una alternativa laboral. Es padre de tres hijos y el menor cuenta con certificado de discapacidad.

“Yo siempre fui a trabajar. Nunca pedí nada. Ahora me encuentro en otro panorama, en la calle y peleando día a día”, expresó durante su intervención.
El trabajador cuestionó especialmente los llamados a la reconversión laboral frente a las condiciones económicas de localidades del interior. “Que un funcionario recorra el país y vea qué funciona y qué no. Que venga y me explique cómo me tengo que reinventar en una ciudad tan chica, donde no hay consumo. Tengo tres chicos y el más chico tiene una discapacidad. Que me diga cómo hago para llevar comida a mi familia”, reclamó.
Pucheta señaló que, después de más de dos décadas de aportes, accedió a un fondo de desempleo de $360.000. “Aporté durante 22 años para cobrar un fondo de desempleo de $360.000. No me alcanza ni para comer una semana. No estoy pidiendo algo que no me corresponde. Quiero cobrar mi indemnización para intentar empezar algo”, sostuvo.
Durante su exposición también relató el caso de un compañero de 62 años que había trabajado durante más de tres décadas reparando las máquinas de la fábrica y que, después del cierre, comenzó a atravesar problemas de salud mental y posteriormente se quitó la vida. “A los pocos días de que nos despidieran empezó a tener problemas psicológicos. La familia lo acompañó y estaba haciendo tratamiento, pero llegó un momento en el que no aguantó”, relató Pucheta.
El exempleado vinculó además el cierre con la pérdida de mano de obra especializada acumulada durante décadas. “Tenía más de 30 años arreglando máquinas. Esa experiencia no se recupera más. La mano de obra calificada se pierde y eso también es destruir la industria”, afirmó sobre su compañero.
En otro tramo de su intervención, Pucheta comparó la situación actual con otras crisis atravesadas por Argentina. Aclaró que no promovía hechos de violencia ni enfrentamientos y expresó: “Por mucho menos, De La Rua se fue en helicóptero. ¿Qué le pasa a la gente que no sale a la calle? Tampoco quiero que salgan para que los repriman, pero esto no se aguanta más. Para mí es insostenible”.
Finalmente, reclamó una mayor presencia de funcionarios nacionales en las ciudades del interior. “Esto no se conoce desde una quinta, una oficina o la Casa de Gobierno. Tienen que recorrer el país y mirar lo que está pasando. Hace ocho meses que estamos en la calle y nadie del Gobierno se acercó a preguntarnos qué necesitamos”, concluyó.
Con información de Mundo Gremial.